Editorial 

Sólo para tus ojos

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

Un poema del infinito amor de Dios por ti.
Este es el universo,
¿lo has admirado?
Nada me he guardado,
todo lo he hecho sólo para tus ojos.

Mira la naturaleza y sus colores
¿has notado sus texturas?
En nada he escatimado,
todo lo he hecho sólo para tus ojos.

Pero Señor mío, -intervienes-
y para Ti ¿qué has conservado?
Nada hijo mío, nada, pues todo he dado,
pero aún todo Soy.

El amor no exige, todo da,
y tú eres mi mejor regalo.
Señor, si todo para mí,
para mis ojos has creado,
permíteme ser un perfume, ese encanto,
que embellezca Tu eternidad.

Y al sentirme abrazado por Tu mirada,
quiero volverme santo,
para un día encontrarte y ser por siempre de Ti.

En el Cielo, seré finalmente sólo para tus ojos,
y Tú, Señor, me darás ese gozo inigualable;
ser sólo para los míos.

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